Alisado de paredes
Quitar el gotelé: ¿alisar o tapar? Qué conviene en tu casa
El gotelé fue el rey de los pisos durante décadas. Hoy es lo que más envejece una casa. Si estás pensando en quitarlo, lo primero es saber qué tipo tienes, porque de eso depende si se retira o se tapa.

Por qué todo el mundo quiere quitar el gotelé
El gotelé acumula polvo, se mancha con facilidad y da a la vivienda un aire anticuado. Además, hace que cualquier color se vea más apagado, porque la textura crea sombras.
Las paredes lisas, en cambio, reflejan mejor la luz, se limpian más fácilmente y hacen que la casa parezca más amplia y moderna. Por eso el alisado de paredes es el trabajo que más nos piden.
Primero: ¿qué gotelé tienes?
No todo el gotelé es igual. Hay dos tipos principales:
- Gotelé al temple: el más antiguo. Es una pintura que se ablanda con agua y en muchos casos se puede retirar.
- Gotelé plástico: hecho con pintura plástica, no se disuelve con agua y está muy adherido. Intentar arrancarlo suele estropear la pared.
Además, muchas paredes llevan varias capas de pintura encima del gotelé original, lo que cambia su comportamiento. Por eso conviene que lo vea un profesional antes de decidir.
Opción 1: retirar el gotelé
Cuando el gotelé es al temple y la pared está sana, se puede retirar. Después hay que repasar la pared, porque al quitarlo suelen aparecer imperfecciones de la obra original, y lijar antes de pintar.
Es una opción limpia cuando el soporte lo permite, pero no siempre es posible.
Opción 2: tapar el gotelé (alisado)
Cuando el gotelé no se puede retirar sin dañar la pared, lo que se hace es cubrirlo: se aplica masilla en varias capas hasta cubrir la textura, y se lija hasta dejar la superficie lisa y recta.
Bien hecho, el resultado es una pared igual de lisa que si nunca hubiera tenido gotelé. La clave está en el lijado final: es lo que diferencia un alisado profesional de uno en el que se siguen notando las ondas con la luz.
¿Qué opción conviene en tu casa?
Depende del tipo de gotelé, de cuántas capas de pintura tenga encima y del estado de la pared. En la práctica, en muchas viviendas se combinan las dos cosas según la habitación.
Lo importante es el resultado final: paredes rectas, sin marcas y listas para pintar del color que elijas.
¿Se puede vivir en casa durante el alisado?
Sí, aunque hay que organizarse. El alisado genera polvo, sobre todo durante el lijado, por eso se protegen suelos, muebles y puertas, y se trabaja por zonas. Muchas familias prefieren hacerlo antes de mudarse o aprovechar unos días fuera, pero no es imprescindible.
Los errores que hacen que se note el alisado
- Lijado escaso: con la luz rasante de una ventana se ven ondas y marcas.
- No rellenar bien grietas y golpes: reaparecen al pintar.
- Pintar sin preparar la masilla: la pintura puede quedar con manchas o absorber de forma desigual.
- Querer hacerlo todo con prisa: cada capa necesita su tiempo de secado.
Un buen alisado no se nota: simplemente parece que la pared siempre fue lisa.
Después del alisado: elegir el color
Con las paredes lisas, los colores lucen mucho más. Los tonos claros amplían los espacios y aprovechan la luz de la costa. Si te apetece algo diferente, una pared con estuco decorativo queda perfecta sobre una superficie alisada.
Qué incluye un alisado bien hecho
- Protección de suelos, puertas y enchufes.
- Retirada o cubrición del gotelé.
- Relleno de grietas, agujeros y golpes.
- Lijado de todas las paredes.
- Pintura final en el color elegido.
Nosotros vamos a verlo gratis, comprobamos qué tipo de gotelé tienes y te explicamos qué conviene antes de darte el presupuesto por escrito.
Preguntas frecuentes
¿Se puede alisar sin quitar el gotelé?
Sí. Cuando no se puede retirar, se cubre con masilla y se lija hasta dejar la pared lisa.
¿El alisado incluye la pintura?
Sí, el trabajo termina con las paredes pintadas del color que elijas.
¿Cómo sé qué gotelé tengo?
En la visita gratuita lo comprobamos y te explicamos qué opción conviene.